RNTRADA # 8 NUEVA
LA IVASIÓN DE IRAK POR ESTADOS UNIDOS

La invasión de Iraq, entre el 20 de marzo y el 1 de mayo de 2003, fue encabezada por los Estados Unidos, respaldados por fuerzas británicas y pequeños contigentes de Australia, Polonia y Dinamarca. Una serie de otros países estuvieron involucrados en sus consecuencias. La invasión marcó el inicio de la actual guerra de Iraq.
Según el Presidente de los Estados Unidos George W. Bush y el Primer Ministro del Reino Unido Tony Blair, las razones para la invasión eran "desarmar a Iraq de armas de destrucción masiva (ADM), poner fin al apoyo brindado por Saddam Husein al terrorismo, y lograr la libertad al pueblo iraquí."[3]
Según el Presidente de los Estados Unidos George W. Bush y el Primer Ministro del Reino Unido Tony Blair, las razones para la invasión eran "desarmar a Iraq de armas de destrucción masiva (ADM), poner fin al apoyo brindado por Saddam Husein al terrorismo, y lograr la libertad al pueblo iraquí."[3]

La invasión de Iraq provocó una fractura política entre las grandes potencias, que se dividieron entre aquellas que se opusieron activamente a la invasión, como lo fueron Francia, Bélgica, Alemania, Rusia, China (además de otros países que mostraron una oposición pasiva), y aquellos que apoyaron públicamente a los Estados Unidos, como fue el caso de Gran Bretaña, España, Polonia, Portugal y demás naciones que integraron la coalición. La guerra también sirvió para que se diera la primera manifestación ciudadana global en la historia en contra de un conflicto.

La invasión
Aviones estadounidenses, británicos y Australianos sobrevuelan el desierto.
El 20 de marzo de 2003, sin que mediara declaración de guerra por alguna de las partes, comenzó el ataque de la coalición contra Iraq. Para el ataque, los estadounidenses habían dispuesto de 225.000 soldados, 800 tanques Abrams M1, 600 blindados Bradleys M2/M3, 100 helicópteros AH-64 Apache, 200 helicópteros AH-20 Cobra, 100 helicópteros de transporte Chinook, Black Hawk y Sea Stallion, 50-60 F-14 Tomcat, 90 F-15 Eagle, 75 F-16 Fighting Falcon, 180-220 McDonnell Douglas F/A-18 Hornet, 50 A-10, 36 bombarderos B-1B, B-52 y B-2, 60 Harrier AV-8B y 4 grupos de combate maritimo que incluían a los portaaviones Constellation, Harry S. Truman, A. Lincoln y T. Roosevelt. Los británicos dispusieron unos 45.000 soldados, 120 carros Challenger-2, 150 blindados Warrior, 100 aviones de combate entre los que habían Tornado, Jaguar y Harrier y un portaaviones además de 16 buques de guerra. Australia cooperó con 2.000 soldados, tres fragatas, 17 aviones de combate y algunos helicópteros. Para proteger a Israel, las fuerzas de los Estados Unidos desplegaron tres baterías de misiles Patriot en Jordania.
Con la intención de defender al país, Saddam Husein ordenó dividir Iraq en cuatro secciones y encargó la defensa de cada región a una persona de su entera confianza. Para combatir, los iraquíes disponían, en teoría, de un ejército de 327.000 hombres, 400.000 reservistas, 2.200 carros de combate de los cuales unos 1.500 eran T-55 y 700 T-72, 2.200 piezas de artillería, 3.000 cañones antiaéreos, entre 640 y 760 lanzaderas de mísiles antiaéreos, entre 70 y 90 helicópteros de combate y 300 aviones de combate de los cuales la mitad estaban fuera de servicio debido a la falta de reparaciones y mantenimiento adecuado. La mayoría de estos aparatos eran Mikoyan-Gurevich MiG-21, MiG-23 y MiG-25 de fabricación soviética y una cincuentena de Mirage F-1 franceses. Antes de la guerra, el ejército iraquí había hecho destruir varios de sus misiles Al-Samud como muestra de cooperación en un intento por detener el conflicto.
Aviones estadounidenses, británicos y Australianos sobrevuelan el desierto.
El 20 de marzo de 2003, sin que mediara declaración de guerra por alguna de las partes, comenzó el ataque de la coalición contra Iraq. Para el ataque, los estadounidenses habían dispuesto de 225.000 soldados, 800 tanques Abrams M1, 600 blindados Bradleys M2/M3, 100 helicópteros AH-64 Apache, 200 helicópteros AH-20 Cobra, 100 helicópteros de transporte Chinook, Black Hawk y Sea Stallion, 50-60 F-14 Tomcat, 90 F-15 Eagle, 75 F-16 Fighting Falcon, 180-220 McDonnell Douglas F/A-18 Hornet, 50 A-10, 36 bombarderos B-1B, B-52 y B-2, 60 Harrier AV-8B y 4 grupos de combate maritimo que incluían a los portaaviones Constellation, Harry S. Truman, A. Lincoln y T. Roosevelt. Los británicos dispusieron unos 45.000 soldados, 120 carros Challenger-2, 150 blindados Warrior, 100 aviones de combate entre los que habían Tornado, Jaguar y Harrier y un portaaviones además de 16 buques de guerra. Australia cooperó con 2.000 soldados, tres fragatas, 17 aviones de combate y algunos helicópteros. Para proteger a Israel, las fuerzas de los Estados Unidos desplegaron tres baterías de misiles Patriot en Jordania.
Con la intención de defender al país, Saddam Husein ordenó dividir Iraq en cuatro secciones y encargó la defensa de cada región a una persona de su entera confianza. Para combatir, los iraquíes disponían, en teoría, de un ejército de 327.000 hombres, 400.000 reservistas, 2.200 carros de combate de los cuales unos 1.500 eran T-55 y 700 T-72, 2.200 piezas de artillería, 3.000 cañones antiaéreos, entre 640 y 760 lanzaderas de mísiles antiaéreos, entre 70 y 90 helicópteros de combate y 300 aviones de combate de los cuales la mitad estaban fuera de servicio debido a la falta de reparaciones y mantenimiento adecuado. La mayoría de estos aparatos eran Mikoyan-Gurevich MiG-21, MiG-23 y MiG-25 de fabricación soviética y una cincuentena de Mirage F-1 franceses. Antes de la guerra, el ejército iraquí había hecho destruir varios de sus misiles Al-Samud como muestra de cooperación en un intento por detener el conflicto.
Un percance obligó a replantear los planes de invasión al negársele al ejército estadounidense la entrada desde Turquía lo que hubiera permitido realizar una rápida maniobra en tenaza para tomar Bagdad. A pesar de todo, fuerzas especiales tomaron contacto con las milicias kurdas y se planeó un ataque coordinado de los guerrilleros desde el norte con apoyo de tropas aerotransportadas siempre y cuando las operaciones en el sur marcharan según lo previsto.
La invasión empezó con bombardeos sobre Bagdad mediante misiles Tomahawks lanzados desde buques y submarinos, a lo que le seguirían ataques aéreos con cazas y bombarderos pesados. La respuesta de los iraquíes no se hizo esperar y las fuerzas desplegadas cerca de la frontera con Kuwait iniciaron un duelo artillero con elementos de la 1ª División Acorazada de los Estados Unidos. A los pocos minutos, los iraquíes lanzaron tres misiles Al-Samud contra Kuwait. Uno de estos proyectiles fue interceptado por un misil Patriot y explotó en el aire; los otros dos lograron superar a los Patriot e impactaron en la zona norte de Kuwait, aunque sin causar daños importantes o víctimas. Posteriormente, se adentró en el desierto una columna estadounidense formada por numerosos tanques Abrams, vehículos blindados Humvee y helicópteros artillados Apache y Blackhawk luego de pasar la frontera de Iraq. Los Royal Marines británicos, por su parte, tenían como objetivo principal la toma de Basora, la segunda ciudad más populosa del país. Curiosamente, la Fuerza Aérea de Iraq no realizó ni una sola salida para defender el país. Esto ocurrió debido al mal estado en que se encontraban las aeronaves por culpa del embargo que sufría Iraq desde 1991, así como por la escasa instrucción de los pilotos iraquíes frente a los de la coalición. De entrada, en los primeros dos día de la ofensiva, varios helicópteros británicos fueron derribados por el sistema SAM Strela ruso operado por los iraquíes. El sistema de radar de Iraq continuó funcionando en los primeros día de la invasión pese al fuerte bombardeo de la Coalición, aunque poco después dejó de funcionar.
Se cree que durante los primeros siete días de la guerra, el Ejército Iraquí habría logrado degradar la señal de la red de satélites GPS o Navstar y por eso muchos misiles no pudieron hacer blanco sobre las coordenadas exactas de sus objetivos. Se especula que tal vez técnicos rusos o ucranianos colaboraron con el ejército iraquí para crear una pantalla distorsionadora empleando equipos portátiles anti-GPS, la cual tendría un alcance horizontal de entre 20 y 150 kilómetros y vertical de 30 a 50 kilómetros. Debido a esto, las fuerzas estadounidenses únicamente habrían podido usar misiles de crucero que podían ser guiados hasta sus blancos sin la necesidad de señales GPS, misiles infrarrojos o de guía láser, pero la precisión de todas estas armas podía ser fácilmente disminuida por tormentas de arena o simples medidas de interferencia como la quema de zanjas rellenas de petróleo, mezcladas con arena y trozos de aluminio. (AVION REVUE, en su número 41 del 2003)
El 24 de marzo, el portavoz de la Casa Blanca Ari Fleisher acusó a Rusia de haber vendido dispositivos de alta tecnología a Bagdad, pero evitó mencionar el hallazgo en Basora de una gran cantidad de armas británicas con el nombre de Wallop vendidas a los iraquíes (The Guardian, 24.03.2003). Asimismo, el Pentágono denunció que la empresa rusa Aviaconversiya era la que había suministrado los equipos. La acusación fue negada inmediatamente por los rusos, quienes sostuvieron que dichos equipos de interferencia habían sido fabricados fuera de Rusia. Los militares estadounidenses negaron que la interferencia de los satélites GPS hubiera afectado los misiles lanzados por aeronaves o buques estadounidenses y restaron importancia al asunto, pero el 25 de marzo el coronel Víctor Renuart, jefe de Operaciones del Comando Central, afirmó con importancia que las fuerzas angloestadounidenses habían logrado destruir seis equipos de interferencia instalados en vehículos o camiones todoterreno.
Miembros de la unidad de operaciones especiales polaca GROM aseguran una parte del puerto de Um Qasr.
La invasión empezó con bombardeos sobre Bagdad mediante misiles Tomahawks lanzados desde buques y submarinos, a lo que le seguirían ataques aéreos con cazas y bombarderos pesados. La respuesta de los iraquíes no se hizo esperar y las fuerzas desplegadas cerca de la frontera con Kuwait iniciaron un duelo artillero con elementos de la 1ª División Acorazada de los Estados Unidos. A los pocos minutos, los iraquíes lanzaron tres misiles Al-Samud contra Kuwait. Uno de estos proyectiles fue interceptado por un misil Patriot y explotó en el aire; los otros dos lograron superar a los Patriot e impactaron en la zona norte de Kuwait, aunque sin causar daños importantes o víctimas. Posteriormente, se adentró en el desierto una columna estadounidense formada por numerosos tanques Abrams, vehículos blindados Humvee y helicópteros artillados Apache y Blackhawk luego de pasar la frontera de Iraq. Los Royal Marines británicos, por su parte, tenían como objetivo principal la toma de Basora, la segunda ciudad más populosa del país. Curiosamente, la Fuerza Aérea de Iraq no realizó ni una sola salida para defender el país. Esto ocurrió debido al mal estado en que se encontraban las aeronaves por culpa del embargo que sufría Iraq desde 1991, así como por la escasa instrucción de los pilotos iraquíes frente a los de la coalición. De entrada, en los primeros dos día de la ofensiva, varios helicópteros británicos fueron derribados por el sistema SAM Strela ruso operado por los iraquíes. El sistema de radar de Iraq continuó funcionando en los primeros día de la invasión pese al fuerte bombardeo de la Coalición, aunque poco después dejó de funcionar.
Se cree que durante los primeros siete días de la guerra, el Ejército Iraquí habría logrado degradar la señal de la red de satélites GPS o Navstar y por eso muchos misiles no pudieron hacer blanco sobre las coordenadas exactas de sus objetivos. Se especula que tal vez técnicos rusos o ucranianos colaboraron con el ejército iraquí para crear una pantalla distorsionadora empleando equipos portátiles anti-GPS, la cual tendría un alcance horizontal de entre 20 y 150 kilómetros y vertical de 30 a 50 kilómetros. Debido a esto, las fuerzas estadounidenses únicamente habrían podido usar misiles de crucero que podían ser guiados hasta sus blancos sin la necesidad de señales GPS, misiles infrarrojos o de guía láser, pero la precisión de todas estas armas podía ser fácilmente disminuida por tormentas de arena o simples medidas de interferencia como la quema de zanjas rellenas de petróleo, mezcladas con arena y trozos de aluminio. (AVION REVUE, en su número 41 del 2003)
El 24 de marzo, el portavoz de la Casa Blanca Ari Fleisher acusó a Rusia de haber vendido dispositivos de alta tecnología a Bagdad, pero evitó mencionar el hallazgo en Basora de una gran cantidad de armas británicas con el nombre de Wallop vendidas a los iraquíes (The Guardian, 24.03.2003). Asimismo, el Pentágono denunció que la empresa rusa Aviaconversiya era la que había suministrado los equipos. La acusación fue negada inmediatamente por los rusos, quienes sostuvieron que dichos equipos de interferencia habían sido fabricados fuera de Rusia. Los militares estadounidenses negaron que la interferencia de los satélites GPS hubiera afectado los misiles lanzados por aeronaves o buques estadounidenses y restaron importancia al asunto, pero el 25 de marzo el coronel Víctor Renuart, jefe de Operaciones del Comando Central, afirmó con importancia que las fuerzas angloestadounidenses habían logrado destruir seis equipos de interferencia instalados en vehículos o camiones todoterreno.
Miembros de la unidad de operaciones especiales polaca GROM aseguran una parte del puerto de Um Qasr.

Las fuerzas invasoras encontraron poca resistencia, que se concentró principalmente en Um Qasr, puerto clave para afianzar la entrada de tropas y pertrechos, que se tomó enseguida. Los estadounidenses avanzaron rápidamente sin encontrar oposición destacable hasta la llegada al puente de Nasiriya, punto donde el Ejército Iraquí esperaba detener a las fuerzas invasoras. Las bajas para la coalición fueron ahí mucho mayores llegando a superar la treintena de muertos. De Nasirya llegaron las primeras imágenes de estadounidenses abatidos. La televisión iraquí incluso mostró a cinco prisioneros estadounidenses que fueron capturados. El 27 de marzo, unos mil paracaidistas estadounidenses llegaron al norte de Iraq para sumarse a los guerrilleros kurdos. A pesar del tiempo perdido en Nasiriya, la resistencia iraquí pronto fue doblegada y el largo convoy invasor prosiguió su travesía por el desierto. Sin embargo, la columna de la Tercera División de infantería de marines fue resquebrajada en varios puntos, principalmente en las ciudades de Najaf y Kerbala, y en Nasirya. Las fuerzas invasoras hubieron de frenar su avance debido a una fuerte tormenta de arena y eso permitió que varias unidades iraquíes se replegaran del campo de batalla donde estaban siendo apabulladas. Pese a los continuos reveses militares, el gobierno de Iraq insistía en mostrarse optimista y por eso trasladaba rápidamente a los periodistas a los sitios donde podían verse restos de tanques estadounidenses quemados.

Las operaciones de combate llevadas a cabo por la Coalición no estuvieron exentas de errores y problemas que cobraron la vida de varios efectivos. Uno de los más sonados ocurrió cuando un avión de combate Tornado británico fue derribado por un misil Patriot cuando volvía de una misión. Los dos pilotos que manejaban el aparato murieron al instante. Otro incidente tuvo lugar el 28 de marzo cuando un avión estadounidense atacó y destruyó por error un blindado británico matando a un sargento. Posteriormente, el 2 de abril, un F/A-18 Hornet estadounidense fue abatido sobre los cielos de Bagdad por las propias fuerzas estadounidenses. Uno de los casos más polémicos fue el ocurrido en el Hotel Palestina de Bagdad, donde se alojaban la mayoría de periodistas internacionales, y que el 8 de abril recibió disparos de un tanque Abrams estadounidense, muriendo los periodistas José Couso de España y Taras Protsyuk de Ucrania. Se discutió largamente si los soldados en cuestión sabían de los huéspedes del hotel, pudiendo disparar a conciencia contra los periodistas para evitar "testigos molestos" o si simplemente dispararon al confundir las cámaras de televisión con posibles lanzamisiles u otros artefactos militares. Paralelamente, mientras se desarrollaban los principales combates en el sur y centro de Iraq, unos mil soldados turcos penetraron algunos kilómetros en el norte para vigilar las acciones de los kurdos que luchaban contra las fuerzas iraquíes. Apoyados por aviones y tropas de la Coalición, los guerrilleros kurdos se lanzaron sobre las principales ciudades y poblados del norte del país, pero el ejército iraquí respondió lanzando 37 misiles tierra-tierra.

La caída de Bagdad
Mosaico fotográfico de la guerra.
Para la defensa de la capital, el Alto Mando iraquí tomó la decisión de formar dos anillos defensivos alrededor de la ciudad usando a la Guardia Republicana. La División Medina fue emplazada al sur para combatir contra las fuerzas estadounidenses mientras que la División Hammurabi fue desplegada en el norte para contener a los kurdos. Cada división contaba con 10.000 soldados, 200 tanques T-72, 200 blindados BMP-2, 50 cañones Howitzer GH-45 y artillería ligera. Los soldados habían cavado trincheras en la periferia de la ciudad, los blindados habían sido colocados en garajes y zonas arboladas para protegerlos de los ataques aéreos y se habían provocado algunos incendios para dificultar la visibilidad de los aviones y los satélites. Todo hacía suponer que los invasores habrían de combatir casa por casa para tomar la capital, pero eso no ocurrió así. Al llegar a los tan temidos anillos defensivos apenas sí se encontró oposición destacable. Muchos aseguran que la Guardia Republicana no presentó pelea debido a los demoledores bombardeos estadounidenses contra las líneas iraquíes y a la deserción masiva de las tropas; otros sostienen que los comandantes dieron la orden a sus soldados de retirarse y mezclarse entre la población para continuar la lucha mediante una guerra de guerrillas que ya se estaba organizando. Tras la desarticulación de la mayor parte de las fuerzas iraquíes, el aeropuerto de Bagdad fue controlado por los invasores después de unos breves combates donde un A-10 Thunderbolt estadounidense quedó fuera de combate. Más tarde, los estadounidenses realizaron incursiones de tanteo con columnas de blindados a través de las calles Bagdad y luego se tomó la decisión de entrar en bloque y capturar la capital, que cayó casi sin resistencia el primero de abril. Los combates no terminarían con la toma de Bagdad y ello quedó demostrado cuando el 7 de abril un F-15 Eagle fue derribado sobre los cielos de Tikrit resultando en la muerte de sus dos pilotos.
El 1 de Mayo de 2003, el presidente George W. Bush proclamó el fin de las principales operaciones militares de la invasión desde la cubierta del portaaviones USS Lincoln en un acto que sería recordado por la frase Mission acomplished! (Misión cumplida), la cual fue pronunciada por el mismo mandatario estadounidense y escrita en una enorme manta que ondeaba sobre el barco. La coalición angloestadounidense perdió 173 soldados y aproximadamente 542 resultaron heridos durante las primeras batallas de la invasión. No se conoce el número exacto de bajas entre las fuerzas armadas iraquíes, pero diferentes fuentes estiman que sufrieron entre 4.000 y 6.000 muertos. A partir de entonces el gobierno estadounidense comenzó a poner en prácticas una serie de medidas encaminadas a instaurar un nuevo gobierno de transcición y control en Iraq. Sin embargo, la resistencia iraquí estaba lejos de ser completamente doblegadas y algunos sostienen que el ejércto estadounidense únicamente logró la ocupación del país, pero que la guerra todavía no ha terminado. Cabe destacar que durante la invasión, los iraquíes jamás emplearon armas de destrucción masiva para defenderse.













































